14 de Marzo de 2010

Mala digestio, nulla felicitas

El nuevo canal de alimentación de TERAPIA GLOBAL

Los fenómenos mecánicos de impulsión y fragmentación de alimentos, los de naturaleza química y los de absorción de principios nutritivos, constituyen el fundamento fisiológico del sistema que tiene como función regular la asimilación y la eliminación de alimentos en los organismos animales.

Aunque los procesos mecánicos son importantes, la transformación de los diferentes alimentos ingeridos en unidades pequeñas utilizables depende principalmente de los procesos químicos, que se realizan gracias a la acción de distintas enzimas. La digestión química se inicia cuando se ingieren los alimentos; las seis glándulas salivares producen secreciones que se mezclan con los alimentos. La amilasa salival es una enzima presente en la saliva que rompe el almidón en maltosa, glucosa y oligosacáridos. La saliva también estimula la secreción de enzimas digestivas y lubrica la boca y el esófago para permitir el paso de sólidos. Leer el resto del artículo »


Enfermedad e intestino delgado

Marzo - 15 - 2009

Según el Dr. Jean Seignalet, la alimentación moderna influye de forma negativa en el intestino delgado principalmente de dos maneras:

1.-  Al no estar las enzimas digestivas adaptadas a la estructura de las macromoléculas de algunos nuevos alimentos su digestión termina siendo incompleta, y como consecuencia hay en el cuerpo un exceso de macromoléculas no digeridas que dañan las células.

2.-   Los nuevos hábitos y productos tienden a modificar la flora intestinal convirtiéndola en flora de putrefacción favorecedora de bacterias peligrosas. Está comprobado que un régimen rico en carne, por ejemplo, favorece la flora de putrefacción mientras que un régimen rico en vegetales induce la proliferación de una flora de fermentación. La acción de nuestro sistema inmune acaba provocando además un exceso de macromoléculas bacterianas.

Este contenido intestinal anormal termina por agredir a la mucosa del intestino delgado provocando a través de la destrucción o deterioro de los enterocitos -los ladrillos de la mucosa- una hiperpermeabilidad intestinal y la filtración excesiva de residuos de origen alimentario y bacteriano a la circulación general. Residuos que cuando sobrepasan la capacidad de eliminación de los emuntorios -aparato digestivo, riñones, hígado y piel principalmente- se acumulan de forma paulatina produciendo lo que Seignalet denomina ensuciamiento celular. Leer el resto del artículo »