El zumo crudo, extraído de verduras y frutas frescas, ofrece al cuerpo la manera más fácil de ingerir el elevado porcentaje de vitaminas y minerales presentes en estos alimentos.
Beber zumos es una manera sensata, deliciosa y nutritiva, de experimentar inmediatamente una oleada de energía y mejorar la salud general. Los zumos frescos son alimentos vivos y contienen enzimas que aportan vitalidad y energía a todas las células del cuerpo. Los zumos también favorecen la salud del sistema digestivo; dado que está predigerido da descanso y regenera los órganos digestivos. Normalmente los zumos vegetales se asimilan entre los 10-15 minutos de haberlos bebido. Mejor que beberlos, habría que “masticar” el zumo para que se mezcle con la saliva.
Los ayunos con zumos crudos son fabulosos para bajar de peso y de paso limpiar los órganos, células y tejidos.
No consuma zumos procesados o envasados. No tienen las mismas propiedades que los zumos frescos. Al contacto con el aire se pierden elementos volátiles y se produce la oxidación de minerales como el hierro y de también de los ácidos grasos por lo que conviene consumirlos antes de las 2 ó 3 horas posteriores a su preparación y han de mantenerse en el refrigerador, aunque lo mejor es consumirlos inmediatamente después de su obtención.
¿Cuánto zumo se ha de tomar?
Algunos zumos son poderosos y suelen tomarse conjuntamente con aquellos que sirven de base como por ejemplo el zumo de zanahoria. Además de su agradable sabor, suaviza los sabores intensos de la cebolla, el jengibre, la remolacha o el repollo. Por regla general no consuma más de lo que le resulte cómodo.
Se puede obtener zumo de judías verdes, remolacha, pepino, espinacas, zanahorias, hinojo, cebolla, ajo, repollo y lombarda, patata, y por supuesto de todas las frutas.




