Los frutos oleaginosos como las almendras, las nueces, las avellanas, las castañas, los piñones, los cacahuetes, las semillas de girasol, los anacardos, las semillas de calabaza, el sésamo, etc., son los alimentos naturales más concentrados Leer el resto del artículo »
Oleaginosos
Cómo consumir la fruta
La fruta fresca contiene todos los minerales, vitaminas, azúcares y aminoácidos necesarios para la alimentación humana. No obstante y para que estos nutrientes sean asimilados de manera satisfactoria, la fruta ha de consumirse de temporada, madura, y cuando sea posible con piel y a mordiscos, masticando todo cuidadosamente, pues es en la piel que ésta contiene las enzimas más potentes y la mayor proporción de aminoácidos. Importante: lave bien la fruta antes de comerla con agua y jabón. Aclare con agua abundante para eliminar cualquier resto de jabón restante y séquela con un paño o una servilleta de papel.
Las frutas las clasificamos dependiendo de su digestión en frutas ácidas, y subácidas. Dentro de las frutas ácidas están la naranja, el pomelo, el limón, las fresas, los arándanos, la lima, la piña, las grosellas, las frambuesas, las endrinas, las moras, el kiwi, etc. Las frutas subácidas contienen el plátano, la pera, la manzana, el melocotón, la cereza, la uva, el albaricoque, la nectarina, la ciruela, las paraguayas, la papaya, el mango, etc.
Melones y sandías no entran dentro de estos dos grupos formando por si mismos un grupo.
Para una mejor digestión, no coma fruta después de la comida, no mezcle frutas ácidas con frutas semiácidas y en el caso de los melones y sandías, cómalos solos. El hecho de comer fruta o beber zumo de fruta con comidas a base de proteínas o féculas puede inhibir considerablemente el proceso de digestión al estar el estómago ocupado en digerir proteínas e hidratos de carbono cuando recibe la fruta. Lo que sucede a continuación es que las proteínas se pudren y las féculas fermentan produciendo gran cantidad de residuos tóxicos y gases.
Procure comer fruta fresca a medio día o a media tarde, como alternativa a los alimentos de máquina tipo sándwich, barritas de cereales azucaradas, chocolate, bollería, bocadillos, batidos, etc.
Proteínas
Las miles de proteínas del cuerpo humano son el resultado de múltiples combinaciones de una veintena de aminoácidos. El organismo es capaz de crear la mayor parte de los aminoácidos para asegurarse la síntesis de las proteínas.
Del griego “proteitos” que significa “de primera clase”. De origen animal y vegetal, constituyen el entramado de todas las células vivas siendo el principal componente de la piel, los músculos, la sangre, el cabello, las uñas y los órganos internos. Su estructura molecular está formada por cadenas de aminoácidos, 8 de los cuales no pueden ser sintetizados por nuestro cuerpo por lo que tienen que ser ingeridos en la dieta. Son: la fenilalanina, triptófano, lisina, metionina, leucina, isolencina, valina y treonina.
Las principales funciones de las proteínas son de transporte (fijan y transportan iones o moléculas específicas de un órgano a otro), estructurales (son el principal componente del tejido conjuntivo, óseo y cartilaginoso), contráctiles (como la actina y la miosina del sistema músculo esquelético), inmunológicas (como las gamma-globulinas y las inmunoglobulinas), hormonales (como la insulina y la tiroxina), enzimáticas (existen proteínas especializadas capaces operar como biocatalizadores permitiendo reacciones químicas), homeostáticas (juegan un papel importante frente a las variaciones del PH) y energéticas (una proteína puede ser oxidada generando gran cantidad de energía).
La carencia de proteínas de calidad conlleva edema, hinchazón de hígado, lesiones de la piel, pérdida de cabello y vello, caries y pérdida de dientes, lesiones cardíacas y renales.



