Las almendras forman parte de la alimentación humana desde tiempo inmemorial. Sus propiedades culinarias y nutritivas hacen de las almendras un alimento muy especial:
- Poseen un alto porcentaje de proteínas (13,3%) de fácil asimilación y completas en cuanto a aminoácidos esenciales, únicamente superadas entre los vegetales por las de la soja.
- Contienen ácidos grasos monoinsaturados (34,1%) y poliinsaturados (11%) entre los que destacan el linoleico. Estos ácidos grasos en combinación con el fósforo forman fosfolípidos, ingredientes esenciales de las membranas celulares de las neuronas.
- Son relativamente ricas en vitamina B1 y B6 pero sobre todo en vitamina E, que con su potente acción antioxidante evita la formación de placas de arterioesclerosis en las arterias.
- Pero lo que más llama la atención es la gran cantidad de minerales y oligoelementos que poseen, tanto por su alto contenido como por lo equilibrado de la proporción en que se hayan. Contienen cantidades importantes de magnesio (Mg), potasio (K), hierro (Fe), fósforo (P), y calcio (Ca). En cuanto a los oligoelementos, contienen zinc (Zn), cobre (Cu), y manganeso (Mn). El contenido en calcio de la almendra (266 mg/100 g) supera con mucho al de la leche de vaca (119 mg/100 g), por lo que es un excelente sustituto para aquellas personas que presentan intolerancia alimentaria a la leche de vaca así como para niños y ancianos.
- Las almendras al natural sin pelar, pueden ser difíciles de digerir para algunas personas debido al inhíbidor de enzimatico contenido en la cáscara de color café. Al remojarlas este inhíbibor es removido permitiendo así a las enzimas hacer su trabajo y en consecuencia desarrollar una mejor digestion. Las almendras deben pasar en remojo como mínimo entre 8 y 12 horas, luego, antes de su ingesta deben ser muy bien ejuagadas.





