Los higos son bastante ricos en vitaminas E, B6,B1 y B2. En cuanto a los minerales destaca su contenido en potasio, calcio, magnesio y hierro. Oligoelementos como el zinc, el cobre y el manganeso están presentes en cantidades significativas. Los hidratos de carbono suponen un 15,9% de su peso total y están constituidos por monosacáridos o azúcares simples (glucosa y fructosa) y una pequeña parte de disacáridos (sacarosa). La proporción de proteínas no alcanza el 1%, y las grasas son casi inexistentes con tan sólo un 0,3%.
Los higos se digieren muy bien y actúan como emolientes (suavizantes) de los bronquios y del aparato digestivo; son también laxantes y diuréticos.
A título de curiosidad diremos que se trata de un falso fruto pues en realidad, el higo es un inflorescencia (grupo de flores) carnosa. Cierto tipo de higueras dan dos cosechas al año: las brevas que son tiernas y jugosas en primavera, y los higos propiamente dichos en verano-otoño.




