14 de Marzo de 2010

Mala digestio, nulla felicitas

El nuevo canal de alimentación de TERAPIA GLOBAL

La obesidad

Enero - 7 - 2010

La obesidad es el trastorno metabólico más frecuente de las sociedades desarrolladas, entre las que se incluye España, con un 15% de la población obesa y hasta un 35% con problemas de sobrepeso. Estos datos nos permiten afirmar que la obesidad, considerada en un primer momento como un problema estético, se ha convertido en una enfermedad crónica de etiología multifactorial que aumenta el riesgo de múltiples padecimientos perjudicando el bienestar psíquico, la salud y la longevidad. Los cambios hacia un estilo de vida más sedentaria, con una menor actividad física, propios de la sociedad occidental están condicionando un incremento drástico en la prevalencia de la obesidad lo que con toda posibilidad determinará en los próximos 20 a 30 años una autentica pandemia.

da-vinci-obesoExisten muchas razones por las que una persona adulta puede presentar exceso de peso, desde un desequilibrio de las glándulas tiroides y/o suprarrenales, hasta problemas emocionales, pasando por una gran gama de causas como son retención de líquidos, acidosis, inactividad física, exceso de comida, y otros. No obstante, Existen en todos los casos de obesidad patológica dos factores constantes: una hiperfagia y una tendencia, o mejor dicho, una constitución favorable, factor este último a menudo hereditario.

La hiperfagia que se manifiesta en individuos grasos y glotones, es un factor que por lo general no es asumido de buen gusto por el paciente: casualmente y al momento de la consulta sus hábitos alimenticios no son por lo general excesivos. A medida que conocemos a nuestro paciente tras una corta conversación o durante el interrogatorio clínico, el paciente obeso reconoce los excesos lo cual produce en su mente un beneficio y una sensación de gran alivio desde el punto de vista psicoterapéutico.

La constitución física o un terreno favorable a la obesidad es (al contrario que el factor anterior) habitualmente reconocido e incluso enfatizado por el paciente que se manifiesta con frases como “a mi me engorda hasta el aire”, pero no por ello deja de ser otra forma de excusa con la que exculparse .

El fracaso de las dietas suele ser debido, en primer lugar, a que no educan a las personas en adquirir unos hábitos alimenticios correctos, razón por la cual, una vez que la persona deja la dieta vuelve a sus antiguos hábitos.

La obesidad es una enfermedad del terreno interno.

A partir del descubrimiento de la leptina en 1994, el concepto fisiológico del tejido adiposo fue dramáticamente modificado. Antes, el adipocito era considerado un reservorio de grasa. A partir de la revelación de que el adiposito es responsable de la secreción de múltiples sustancias, se considera un órgano endocrino que actúa en la regulación de la ingesta energética y del metabolismo.

El sobrepeso y la obesidad están asociados a diferentes alteraciones metabólicas como la dislipemia, la hipertensión o la diabetes mellitus de tipo II, entre otras. La inflamación juega también un importante papel en la obesidad siendo los hábitos alimentarios claves a la hora de determinar un estado inflamatorio crónico. El tejido adiposo se caracteriza por la producción y la secreción de más de cincuenta adipoquinas, todas ellas con efectos pro-inflamatorios. Algunas de estas moléculas se liberan en la circulación ocasionando una inflamación crónica sistémica de bajo grado. La inflamación desempeña un papel importante en el desarrollo de la enfermedad arterioesclerótica.

El sobrepeso y la obesidad son consideradas por el Dr. Seignalet como problemas metabólicos derivados del ensuciamiento de tejidos y humores, por lo que se impone un régimen hipotóxico orientado al desbloqueo de ciertas cascadas enzimáticas lo cual, permite metabolizar ciertos lípidos hasta el momento inamovibles.

El tratamiento de la obesidad debe ser progresivo pasando de una etapa a otra con el fin de minimizar los riesgos que supone la rápida pérdida de peso. La pérdida de peso que se experimenta con un régimen hipotóxico es lenta, del orden de 1 kilo cada 8-10 días, aunque puede ser más rápida en determinados individuos. Además, el hecho de adoptar un método de alimentación variado, completo, fácil de seguir, y capaz de saciar los apetitos más voraces, facilita su seguimiento en contra de los regímenes ordinarios aburridos e insulsos, imposibles de mantener durante largos periodos de tiempo.

La obesidad es también una enfermedad del comportamiento. Los buenos hábitos alimenticios deben ser adquiridos desde la infancia. Comer debe no sólo alimentarnos, también debe ser una ayuda para mantenerse sano. Si la comida es simplemente sinónimo de placer inmediato, los alimentos escogidos se hacen únicamente en función del gusto y no de la nutrición, lo cual es la antesala de la obesidad.