29 de Julio de 2010

Mala digestio, nulla felicitas

El nuevo canal de alimentación de TERAPIA GLOBAL

La dieta definitiva II

Agosto - 30 - 2009

Continuación del articulo “La dieta definitiva”

Comience por ejemplo por realizar un mínimo de cuatro comidas poco abundantes al día, ya que de esta manera se mantiene elevado el metabolismo durante todo el día lo que facilita la disminución del porcentaje de grasa.

Evite a toda costa saltarse alguna de las principales comidas: la supresión del desayuno se ha convertido desafortunadamente en un hábito para muchos que desconocen que su organismo reacciona a la falta de ingesta matutina descendiendo el metabolismo con el fin de ahorrar energía. Evite así mismo las cenas copiosas.

dieta-definitivaAumente, introduciéndolos en cada ingesta, el consumo de alimentos ricos en fibra tales como verdura fresca, legumbres, frutas frescas o cereales integrales los cuales provocan saciedad lo que impide la ingesta de grandes cantidades de comida. Escoja entre la gran variedad de productos existentes aquéllos que le sean más agradables al paladar; tenemos la suerte de vivir en el momento de mayor oferta de nuestra historia en cuanto a la variedad y la procedencia en lo que a los alimentos se refiere.

Favorezca la ingesta de productos frescos y naturales sin tratamiento alguno, sin refinar y sin procesar (alimentos BIO) así como la ingesta de carbohidratos complejos como las legumbres, las patatas o los cereales integrales, que producen un aumento progresivo de la glucosa en la sangre al contrario que los hidratos de carbono simples.

En cuanto al consumo de proteínas animales consuma carne y pescado regularmente. El consumo de carne es esencial para el aporte de determinados aminoácidos esenciales como el triptófano y el pescado azul aporta ácidos grasos omega3 ¡quién no ha oído hablar de los omega3!

Beba entre 1 y 2 litros de agua al día y siempre entre las comidas. Es falso que beber dos vasos de agua antes de la comida provoca saciedad al igual que beber gran cantidad de agua con la comida por lo que procure no beber agua mientras coma con el fin de que se produzca una correcta masticación y salivación del bolo alimenticio; no olvide que la digestión empieza en la boca. Una vez en el estómago la ausencia de agua junto con la comida mejora la acción de los jugos gástricos que favorece la digestión de las proteínas y  la descomposición de las grasas.

Intente por todos los medios realizar de forma regular un ejercicio físico que se adapte a su forma física y a sus características. El ejercicio físico aumenta el gasto calórico e incrementa la utilización de las grasas.

No coma nunca menos de 1200 calorías al día, ya que su metabolismo puede carecer de la energía suficiente para sus funciones básicas lo que genera un metabolismo más lento.

Llegados a este punto habrán podido comprobar la omisión de toda prohibición en cuanto a alimentos se refiere. Si bien es cierto que determinados alimentos contienen más grasa que otros es en la preparación donde hay que hacer mayor hincapié. Favorezca métodos de cocinado que mantengan el valor nutricional de los alimentos: las verduras cocinadas en su punto justo conservan casi todas sus propiedades, las pastas y el arroz deben cocerse “al dente”, las legumbres deben cocinarse con poco agua y durante el menor tiempo posible, etc. Utilice métodos de cocción poco agresivos como la cocina al vapor, el wok o las ollas superrápidas. Evite a toda costa la comida preparada, la comida rápida, los alimentos tipo “snack”, la bollería industrial, las bebidas carbonatadas o azucaradas, los fritos, las conservas,  el alcohol y los embutidos.

El mejor remedio para evitar una recaída es la variedad. Consuma productos frescos y de temporada, introduzca en su dieta alimentos nuevos o cambie la manera de cocinarlos incluso de presentarlos ¡rompa con la monotonía! consuma todo tipo de carnes y pescados, disfrute haciendo la compra, es una muy buena terapia pasar una o dos veces por semana por el mercado y ver la enorme variedad a la que tenemos alcance, intente en la medida de lo posible no repetir una comida a lo largo de la semana, disfrute con los suyos del placer de la comida y cuando se le acaben los recursos, visite un especialista en nutrición que sea ante todo, un buen cocinero.