Continuación del articulo “La dieta definitiva”
Comience por ejemplo por realizar un mínimo de cuatro comidas poco abundantes al día, ya que de esta manera se mantiene elevado el metabolismo durante todo el día lo que facilita la disminución del porcentaje de grasa.
Evite a toda costa saltarse alguna de las principales comidas: la supresión del desayuno se ha convertido desafortunadamente en un hábito para muchos que desconocen que su organismo reacciona a la falta de ingesta matutina descendiendo el metabolismo con el fin de ahorrar energía. Evite así mismo las cenas copiosas.
Aumente, introduciéndolos en cada ingesta, el consumo de alimentos ricos en fibra tales como verdura fresca, legumbres, frutas frescas o cereales integrales los cuales provocan saciedad lo que impide la ingesta de grandes cantidades de comida. Escoja entre la gran variedad de productos existentes aquéllos que le sean más agradables al paladar; tenemos la suerte de vivir en el momento de mayor oferta de nuestra historia en cuanto a la variedad y la procedencia en lo que a los alimentos se refiere.






