Desde tiempos remotos la humanidad ha relacionado la alimentación con la salud. Son numerosos los dichos y refranes que nos recuerdan la importancia de una buena alimentación: “De lo que se come se cría”, ”Gástalo en la cocina y no en medicina”… Remontándonos en el tiempo ya en la Grecia antigua, Hipócrates, considerado hoy en día como el padre de la medicina naturista aconsejaba: “Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento“.
En la actualidad, los científicos aseguran que los males más importantes que afectan a la sociedad occidental están relacionados con la alimentación; ni siquiera un régimen equilibrado es forzosamente suficiente en nuestros días debido al alto grado de transformación y refinado de los alimentos.
Nuestro organismo, necesita de todo aquello que la alimentación nos puede aportar para continuar su labor silenciosa de mantenernos con vida. La ausencia o la carencia de ciertos elementos indispensables para el correcto funcionamiento de todos los sistemas que lo integran provoca enfermedades como la pelagra o el escorbuto las cuales, si bien han sido erradicadas de la sociedad occidental siguen estando presentes en países subdesarrollados de Sudamérica, África y Asia. En contrapartida y en lo que se refiere a nuestra sociedad, es bien sabido que determinados factores alimentarios están asociados a enfermedades como la diabetes, la osteoporosis, la obesidad y otras, así como la ingesta de demasiados ácidos grasos saturados y colesterol puede provocar arteriosclerosis. Leer el resto del artículo »






