Para la correcta nutrición del hombre, no basta con saber la cantidad, calidad y variabilidad de los alimentos que se han de consumir, sino que es sumamente importante conocer también el grado de compatibilidad que existe entre ellos cuando los mezclamos en una misma comida.
A diario y erróneamente introducimos en nuestra dieta combinaciones de alimentos que en muchas ocasiones conlleva a una nutrición incorrecta, y por lo tanto, a que se produzcan condiciones químicas inadecuadas en el cuerpo. El tiempo de permanencia de los alimentos en el estómago varía dependiendo de su composición. En efecto, las grasas retardan la evacuación gástrica, a pesar de que no es en el estómago donde se desdoblan; las proteínas tienen un tiempo menor de permanencia, excepto las de la leche. Pero si hidratos de carbono, grasas y proteínas concurren, hecho frecuente en la práctica, la evacuación gástrica se complica, aunque se completa al cabo de las cuatro horas. Esto hace que la fabricación y acumulación de productos que acaban en ácidos, por la digestión y el metabolismo, aparezcan en cantidades superiores a las que el cuerpo puede eliminar y se produce un estado de “acidez” o “autointoxicación” que conduce a una disminución de los niveles de la reserva alcalina vital del cuerpo.
Muchas personas, en especial los jóvenes, desarrollan cierta tolerancia a mezclas de alimentos incompatibles; de la misma forma, por ejemplo, que crean tolerancia a medicamentos cuando se consumen en forma gradual. Pero esta intolerancia no es eterna, y a la larga, puede provocar un desequilibrio metabólico que conlleve a la aparición de enfermedades.




