Mayoritariamente de origen vegetal, existen algunos de procedencia animal como son la lactosa (el azúcar de la leche) y el glucógeno, del cual hablaremos más adelante cuando conozcamos el metabolismo de los HC. Son el combustible para la vida y la principal fuente de energía.
De entre ellos, la glucosa constituye el más importante nutriente de las células del cuerpo humano. De hecho, el cerebro y el sistema nervioso solamente utilizan glucosa para obtener energía. Forma parte molecular de todos los glúcidos, tanto de los monosacáridos, como de los disacáridos y los polisacáridos.
No suele encontrarse en los alimentos en estado libre, salvo en la miel y en algunas frutas, especialmente en las uvas.
Existen determinados HC que no pueden ser metabolizados por el organismo humano, al carecer de las enzimas necesarias para su hidrolización, como pueden ser la celulosa, la hemicelulosa, las pectinas, las gomas, los mucílagos, etc., todos ellos englobados bajo el nombre de fibra alimentaria.
Principales funciones de los glúcidos:
- Su función más importante es la de proporcionar la energía.
- El glucógneo (en animales) y el almidón (en vegetales) son almacenes energéticos que se movilizan rápidamente para generar glucosa cuando se requiere.
- Forman parte del tejido conectivo y nervioso de los vertebrados (ácido hialurónico, así como de moléculas tan importantes como el DNA y el ATP.
- Actúan como reguladores intestinales (fibra alimentaria).




